lunes, 30 de julio de 2012

Pintura surrealista


El surrealismo puede afirmarse que es la creación de la irracionalidad, los instintos o lo onírico como la causa esencial de la fuente inspiradora del artista. Numerosas han sido las señas previas a este movimiento: desde los caprichos de Francisco de Goya, el psicoanálisis de Sigmund Freud, o el arte de visionarios, la creatividad infantil de cualquier crío o nuestros  primitivos ancestros. Del mismo modo, también en los siglos pasados, el arte surrealista ha aparecido en repetidas ocasiones en las fantásticas figuras medievales o en la pintura El Jardín de las Delicias de El Bosco, por citar tan sólo algunos de sus ejemplos más representativos.
En lo que respecta a su objetivo, los surrealistas intentan plasmar los sueños, sobrepasar la realidad, basándose en lo imaginario y lo irracional. Crear un mundo fantástico en el que las leyes físicas y lógicas, y la representación de la realidad no son admitidas. André Breton, es considerado el fundador del movimiento surrealista, esencialmente por sus aportaciones teóricas. Suya es la publicación en 1924  del Primer Manifiesto Surrealista, y la formación del primer grupo de surrealistas de manera organizada. En dicho documento Bretón definió al surrealismo de la siguiente manera: "automatismo psíquico mediante el cual se propone expresar, sea verbalmente, o por escrito o de otro modo, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y al margen de cualquier preocupación estética o moral". Es decir, ellos defendían que su obra nace del subconsciente, sin presencia alguna de la racionalidad y alejada o independiente de preocupaciones próximas al decoro o lo puramente estético; irracionalidad pura en la plasmación de sus creaciones.
En 1930, será cuando Bretón escribe su Segundo Manifiesto Surrealista, donde se expone que el subconsciente y aquello prohibido o sublimado son las fuentes de creatividad para los artistas. La asociación de los pensamientos, el erotismo y la sexualidad, será el fin perseguido para construir nuevas realidades y contextos oníricos. El sueño pasa a convertirse en el dueño de la obra de arte, brota espontáneo, sin freno y límites a la creación. Afirmando de la misma manera, y a partir de una interpretación personal de la obra de Sigmund Freud: "que si el sujeto posee el don del arte, tan misterioso desde el punto de vista psicológico, puede transformar sus sueños en creaciones artísticas, en vez de transformarlos en síntomas. El artista puede someter la inspiración a su voluntad". Al contrario que otras corrientes, el surrealismo no crea uniformidad en su estética, y se debate entre lo abstracto y la formalidad  exagerada.
Con la mayor influencia proveniente del hiperrealismo de Dalí, que como él dijo: "Se aprovechaba del mecanismo delirante de la paranoia. La realidad tiene que acomodarse al delirio, sirviéndonos de ilustración y prueba, y estando puesta al servicio de nuestro espíritu."

Joan Miró y Salvador Dalí fueron sus representantes más destacados, junto a otros de importancia capital como Max Ernst, René Magritte, André Masson, Óscar Domínguez, Ives Tanguy o Vladimir Kush.

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