domingo, 12 de agosto de 2012

La disolución de lo figurativo - Wassily Kandinsky

El jardín I - 1910
Vista aérea con vía férrea y castillo - 1909

Estudio para invierno II - 1910/1911

La disolución de lo figurativo

Entre 1908 y 1910 Kandinsky vive una etapa de serenidad en lo personal que se traduce en un notable avance artístico, Pasa largas temporadas pintando en Murnau, donde compra una casa, con Gabriele Münter. Hasta al menos 1912 no dejan de aparecer objetos reconocibles en los cuadros, pero las bases de la abstracción están ya sólidamente asentadas. El tema se disuelve cada vez más en las masas de color, aunque todavía no se atreve a prescindir de aquél por completo para no caer en lo decorativo, para no hacer cuadros, "por decirlo de una forma burda, similares a una alfombra o una corbata. La belleza del color y la forma -afirma convencido- no es meta suficiente para el arte". La metáfora musical es la vía que asegura la conexión espiri­tual de la pintura. Es ahora cuando empieza a llamar a sus cuadros, dependiendo de su grado de elaboración, impresio­nes, improvisaciones y compo­siciones, como si de pequeñas piezas sinfónicas se tratara.

Murnau. El jardín I, 1910.
El motivo es apenas una leve estructura sobre la que el pintor teje un juego de acordes complementarios en verde, amarillo y rojo, completados con toques de azul y marrones.

Murnau. Vista con vía férrea y castillo, 1909.
El aplanamiento de las figuras y su tratamiento en forma de siluetas recuerda a las xilografías, que tanto practicó Kandinsky en los primeros años de Munich.

Estudio para Invierno II, 1910-1911.
Un gran acorde amarillo, con matices de distinta luminosidad, constituye el espacio del cuadro, en el que los objetos se sumen como en un fluido. Sobre ese fondo, a la manera de un bajo continuo, vibran las notas contrapuestas del azul y el rojo.


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