lunes, 13 de agosto de 2012

WASSILY KANDINSKY 1866-1944


Kandinsky nació en Moscú, en el seno de una familia acomodada, y aunque pasó más de la mitad de su vida en Alemania y Francia, conservó un fuerte vínculo emocional con su ciudad. Durante sus primeros treinta años, la pintura fue la afición apasionada de un joven soñador y romántico, pero convencional. Estudió Derecho y Economía, y su brillante carrera académica le deparó una cátedra en estonia, a la que renunció para trasladarse en 1896 a Munich y dedicarse a la pintura.

Primeros contactos

La capital bávara era uno de los centros artísticos más activos de Europa, donde se gesta el Jugendstil, versión alemana del modernismo. Allí Kandinsky se transforma en animador de pequeñas asociaciones de artistas modernos que promueven exposiciones. Phalanx, fundado en 1901, es el primero de esos grupos, que expone obras impresionistas, simbolistas y modernistas, las tres influencias más visibles en los primeros cuadros de Kandinsky. Por estos mismos años hace sus primeros grabados en madera –xilografías-, una técnica de gran tradición en Alemania desde la Edad Media, y conoce a Alexei Jawlensky y Paul Klee, dos de los artistas con los que encontrará mayores afinidades en distintas etapas de su vida. También conoce a Gabriele Münter, una pintora con la que mantendrá una intensa relación intelectual y amorosa hasta 1914 que le llevará a separarse de su primera mujer.

Fusión y equilibrio

Entre 1906 y 1908 viaja por Europa en compañía de Münter y expone en los Salones de Otoño y de los Independientes en París, donde conoce el fauvismo y el cubismo. La influencia del color fauve se advierte en los cuadros que pinta en Murnau en 1908 y 1909. En ese año funda la nueva Asociación de Artistas de Munich –conocida por sus siglas en alemán NKVM- con Jawlensky, Kubin y Münter entre otros, al tiempo que empieza a fraguarse el entramado ideológico que desembocará en la abstracción: se interesa por la teosofía y las ciencias ocultas a través de los escritos de Rudolf Steiner y Helena Blavatsky, muy populares entonces en los círculos culturales europeos; inicia por otra parte, su amistad con Arnold Schönberg, creador de la música dodecafónica, con lo que toman cuerpo sus ideas sobre la sinestesia y la consustancialidad de música y pintura, y las exposiciones de la NKVM acogen obras de algunos de los pintores modernos más importantes de Paris, como Picasso, Derain, Braque o Vlaminck.
Estudio para Composición II o Cuadro con arqueros son cuadros todavía figurativos, en los que el tema parece disolverse cada vez más en una vorágine de formas coloreadas al estilo fauve, y atestiguan el estado de la carrera de Kandinsky durante estos años.

Hacia la abstracción

Este despojamiento progresivo de la representación no tiene buena acogida en la NKVM. Kandinsky tantea su definitivo camino a la abstracción y escribe De lo espiritual en el arte –publicado en 1911- y sus famosas óperas de color, que nunca se representaron en vida del artista. En 1912 junto con Jawlensky y Münter, abandona la NKVM para fundar El jinete Azul, su último y más famoso grupo muniqués.
Allí coincidiría con Franz Marc, con quien comparte las exposiciones del grupo y la edición de un almanaque, en 1912, en el que se exponen sus fundamentos teóricos y recogen las fuentes artísticas que les interesan: desde artistas modernos –Picasso, Derain- hasta el arte africano y el folclore ruso y alemán.
Con El jinete Azul exponen, además de Kandinsky y Marc, August Macke, Schönberg y pintores de Paris como Robert  Delaunay o el aduanero Rousseau. Kandinsky está sumido ya en la abstracción.
El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 lo devuelve a Rusia, donde la Revolución de 1917 promueve una de las vanguardias artísticas más activas y singulares del siglo XX. Los postulados espiritualistas y románticos de Kandinsky encajaban mal con el radicalismo de constructivistas y suprematistas, peso a lo cual ocupó importantes cargos en la administración artística y cultural del nuevo Estado Soviético. Su labor en distintos organismos se tradujo en la creación de museos por toda Rusia, así como en programas de enseñanza artística. En 1917 se casa con Nina Adreevsky, su segunda y definitiva mujer, y cuatro años después vuelve a Alemania en un viaje de trabajo del que no retornará.
Walter Gropius le ofrece formar parte del claustro de la Bauhaus, donde dirigirá el Taller de Pintura Decorativa y el curso de iniciación desde 1922 a 1933. Allí se reencontró con su amigo Klee, y junto con él Jawlensky y Feininger formará Los Cuatro Azules.
Durante estos años la obra de Kandinsky se disciplina; al color se añade la geometría y la interacción de la forma, y su pintura se aprovecha de las múltiples tendencias que coinciden en distintos momentos en la Bauhaus.

Contra corriente

Obligado a abandonar Alemania por el ascenso del nazismo, que incluye su obra en la siniestra nómina del arte degenerado, se instala en Neully, cerca de Paris, en 1933. Allí espera encontrar un clima propicio, pero la escena francesa está entonces dominada por corrientes poco afines a la abstracción. André Bretón intenta ganarlo para la causa surrealista con poco éxito, y, aunque adquiere la nacionalidad francesa, el último tramo de su obra se produce en tranquilidad, pero ante la incomprensión de la critica; hay que destacar aquí el apoyo de su galerista, Jeanne Bucher, que le organizó incluso exposiciones semiclandestinas durante la ocupación alemana.
Sus últimas obras se alejan de la geometría de la Bauhaus, optando por formas orgánicas y biomórficas. Muerto en 1944, no pudo ver su definitiva consagración tras el triunfo de la abstracción en los años de posguerra.
Melania Rebull Trudel

El jinete azul





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